Contrato formativo 2026: qué trae el RD 1065/2025 y cómo aplicarlo en la empresa

 In Ámbito Laboral, Noticias

El 17 de diciembre de 2025 entra en vigor el Real Decreto 1065/2025, que actualiza el régimen del contrato formativo y lo articula en dos vías claras: formación en alternancia y práctica profesional. El objetivo es facilitar un aprendizaje real, con tutela efectiva y reglas transparentes tanto para las personas que inician su trayectoria como para las empresas que quieren incorporar talento con seguridad jurídica.

En la formación en alternancia, trabajo y estudios avanzan de la mano (FP, universidad o especialidades del Sistema de Empleo). La norma fija duraciones acotadas y un porcentaje de jornada limitado —más formación el primer año, más trabajo el segundo— y prohíbe la nocturnidad y las horas extra. La retribución queda vinculada al convenio con umbrales mínimos y nunca puede situarse por debajo del SMI. Todo ello se ordena con tutor, plan formativo individual y un convenio de cooperación que deje claro quién hace qué y cuándo.

La práctica profesional está pensada para titulados recientes y busca consolidar competencias en una etapa breve y guiada. Mantiene retribución de convenio, admite un mes de periodo de prueba (o menos si lo prevé el convenio) y exige tutorización y certificación final para dejar constancia del aprendizaje y de los objetivos alcanzados.

El decreto también ordena el volumen de uso de estas figuras con límites por centro de trabajo: en plantillas pequeñas hay topes concretos y, a partir de 50 personas, se establece un máximo del 20% de la plantilla. Además, refuerza los derechos de información (copia básica y plan formativo para los representantes) y abre la puerta a que la negociación colectiva module estos límites, impulse conversiones a indefinido y promueva el equilibrio de género. Un recordatorio esencial de cumplimiento: el contrato debe formalizarse por escrito, con plan formativo y comunicación al SEPE; si se usa de forma incorrecta o en fraude de ley, pasa a indefinido.

¿Cómo aterrizarlo en la práctica? Nuestra experiencia apunta a que lo que funciona es llegar a tiempo con los básicos bien resueltos: mapear los puestos donde la alternancia tenga sentido, designar tutores con rol claro, preparar plantillas de planes formativos para evitar improvisaciones, revisar tablas retributivas y comprobar que la planificación de jornada respeta los porcentajes. Con estos cimientos, el contrato formativo aporta valor desde el primer día y el área laboral queda ordenada y bajo control.

Resumen PDF informativo

Recent Posts

Start typing and press Enter to search